Buscador de hoteles y alojamientos en Cantabria, sus restaurantes, productos y servicios, así como Guía completa de Turismo, Historia y Geografía de nuestra Región. Toda la información útil en un clic.
Cantabria Total en Twitter Cantabria Total en FaceBook

Colaboradores:
Colaboradores de QR SmartMagazine

 

LA LEYENDA DEL HOMBRE PEZ

Historia y mitología: Mitología y leyendas

LA LEYENDA DEL HOMBRE PEZ

LA LEYENDA DEL HOMBRE PEZ

Origen: La primera reseña en la que aparece el relato del hombre pez es en el volumen VI del Teatro Crítico Universal de Fray Benito Jerónimo Feijoo. Posteriormente José María Herrán escribió, en 1877,  un libro titulado “El Hombre Pez de Liérganes", basado en esta historia tradicional popular.

Localización: Pueblo de Liérganes, hacia mediados del siglo XVII.

Descripción y características: Ser de cabeza humana y de cuerpo pisciforme, blanco y cubierto de escamas.

Leyendas y creencias: Hace muchos años, vivían en Liérganes un joven con tres hermanos, nacidos de la unión de D. Francisco de la Vega y Dña. María de Casar. A este joven le encantaba zambullirse en las aguas de río Miera, en el que pescaba pececillos que transportaba en una calabaza hueca. Dedicaba tiempo al estudio de los peces, sus movimientos y rutinas, ya que le fascinaba su condición que les permitía permanecer sumergidos durante tanto tiempo, llegando a realizar experimentos en el agua, imitando sus movimientos y hábitos alimenticios. Con el tiempo sus pulmones fueron aguantando más tiempo sin necesitar oxígeno, llegando el día en que ensimismado en la persecución de un grupo de pequeños salmones que bajaban de las montañas, notó un gusto acre alrededor de los labios, atisbó animales marinos hasta entonces nunca vistos por sus ojos y notó que no existía pared alguna que delimitara el río, al salir a la superficie quedó extasiado por la plenitud del mar y la belleza de la bahía de Santander; Tras esta experiencia regresó a su casa río arriba, su madre al verlo perlada de lágrimas por el dolor de creerlo ahogado, le reprendió ásperamente maldiciéndole de esta forma ¡Ojalá te hubieras quedado en el mar con los peces! y le buscó un trabajo que le evadiera de su obsesión para con el río.

Una vez su padre falleció, Francisco que era el nombre del mozo en cuestión, fue enviado a Bilbao a aprender el oficio de carpintero. La noche de San Juan del año 1674, como es costumbre en Cantabria, se adentró en el río con unos amigos que decidieron echar una carrera aguas abajo, Francisco pronto demostró sus recién aprendidas habilidades y dejó pronto atrás al grupo. El resto, ya cansados regresaron a por las pertenencias con la certidumbre de que Francisco les rebasaría antes de llegar a tierra, al aterrizar incrédulos otearon en el horizonte un puntito que desaparecía en la línea del mar. Tras esperar hasta el anochecer abandonaron el lugar dándole por ahogado.

Cinco años mas tarde, ya se le había dado por desaparecido y muerto, cuando llegó la información de que en la Bahía de Cádiz, y tras varios avistamientos, unos pescadores habían descubierto una especie marina capturada con trozos de pan y unas redes, totalmente desconocida para ellos. Este hombre fue conducido al monasterio de frailes de San Francisco, ya que no consiguieron hacerle hablar. Solo un día, ya en el convento, le escucharon tartamudear la palabra Liérganes, nadie hubiera sabido su procedencia de no ser por D. Domingo de Cantolla, por aquel tiempo secretario del Santo Oficio de la Inquisición (oriundo de Cantabria) y un monje que volvía de Jerusalén  y debía atravesar la península de sur a norte y de nombre Juan Rosendo, y que compadecido, decidió llevarlo de vuelta a su casa. Su madre le reconoció y le reacogió en su hogar. Durante un tiempo vivió tranquilo y nada parecía interesante para él, solía andar descalzo incluso a veces desnudo y no hablaba con nadie, pudiendo llegar a no comer durante días. Nueve años después de su regreso a casa y realizando la tarea de llevar una carta a Santander, al divisar la bahía, se cree que se arrojó al agua con un grito de frenesí y desapareció entre las olas para perderse y nunca más se volvió a saber de él.

Esto último realmente no es del todo cierto, ya que hace relativamente poco tiempo, se ha encontrado un documento que se atribuye su dictado al hombre pez antes de su fallecimiento. Dice así:

"Los hombres sólo creen en lo que les interesa. Durante miles de años ha habido hombres marinos, hombres que como yo abandonan un buen día la tierra atraídos por la irresistible fascinación del mar, que nos atrae, nos acoge y nos transforma para hacernos suyos. Yo me fui porque estaba escrito, porque me gustaba el agua y porque a mi madre la oyó algún espíritu acuático cuando me maldijo. Y volví a ella por un castigo que me impusieron los dioses del mar, pues los hombres-pez deben vivir en las aguas de dónde proceden y yo me escapé con una banda de delfines hasta la costa de África. Pero el día en que volví a ver el mar, la sangre se me alborotó y me arrastró otra vez a sus profundidades. No soy una excepción. Hay muchos hombres-pez en el mar, y mujeres-pez, y hay muchísimos otros seres que los hombres ni imaginan. En la costa cántabra hay sirenas, y tritones, y espumeros, y otros muchos, y un rey nuestro que se llama Lantarón. De todos éstos conozco varias historias, de las que relataré algunas".

GALERÍA MULTIMEDIA

LA LEYENDA DEL HOMBRE PEZ LA LEYENDA DEL HOMBRE PEZ GEA Impulso Global presenta : (Trailer)- La leyenda de Liérganes. El hombre pez